jueves, junio 08, 2023

XXXIII


Algunos critican mi

tranquilidad para resolver

los problemas.


Otros conocen mi peso

cuando - a hombros - me

sacan a celebrar.



lunes, junio 21, 2021

VAN DER GRAAFF

No es un robo. Vienen y se divierten al ver cómo se les escapa el brillo con solo darme las manos. Se sienten poderosos.

Es un truco simple. Me hago el asustado y hasta se me eriza el cabello.

Ahora no sé qué hacer con esta colección de sueños ajenos.


.............................................  




lunes, febrero 15, 2021

UN SUEÑO DEMASIADO LARGO

Soñó con una gran puerta frente a él. La puerta era de caoba y estaba recién laqueada. Pudo sentir el fuerte olor de la laca y se sintió asfixiado. Le dieron ganas de salir de ese lugar pero un impulso le decía que para hacerlo debía atravesar la puerta. Empezó por empujarla suavemente sin que ésta cediera. Buscó alguna cerradura pero la puerta era lisa. Impaciente, empujó los más fuerte que pudo y, ya casi sin aliento, aporreó y gritó con gran desesperación hasta que no sintió sus manos. Por último se calmó y evaluó la situación: estaba soñando. No le sorprendió pues ya había tenido sueños así antes, producto de sus borracheras. Sintiéndose mareado luchó por despertarse.

Cuando despertó sintió el dolor en sus manos y un fuerte olor a laca y sangre. Quiso levantarse pero se golpeó con la puerta que estaba encima de él. Comprendió entonces que lo habían enterrado vivo.

......................................

domingo, diciembre 27, 2020

EL CELULAR

En la mesa de noche, a las dos de la mañana de un día miércoles, empezó a vibrar el celular. Como estaba cerca al vaso con agua hizo un tintineo y un ruido como un motor que se enciende. Pero nadie atendió. Luego se desplazó hacia la esquina y su pantalla iluminada de azul parpadeó al compás de un ringtone de los Beatles. Cerca al borde, la luz que se filtraba por la ventana y que provenía del poste de la calle, iluminaba su teclado. El celular seguía temblando y cantando sin que nadie le hiciera caso.

En la cama había un hombre boca abajo. Un hilo de saliva mojaba su almohada y su pie hacia equilibrio fuera del colchón. El hombre parecía inerte. La luz que se colaba del poste de la calle caía transversalmente sobre la espalda y seguía por el borde de la mesa de noche. El hombre, al parecer, no tenía deseos o simplemente no podía levantarse.

El celular vaciló y abandonó sus intentos de llamar la atención justo cuando empezaba a rozar el filo del mueble. El hombre seguía quieto.

Debería estar en un sueño profundo o demasiado cansado. A veces, se infiltran elementos de la realidad en el sueño y uno en plena fantasía cree, por ejemplo, oír una cascada y cuando despierta se da cuenta que está lloviendo y que fue el ruido de la lluvia lo que en realidad le despertó. Teniendo en cuenta este detalle, el celular volvió a sonar.

He is a real nowhere man, sitting in his nowhere land, making all his nowhere plans for nobody; pensaba o gritaba el celular mientras se sacudía con todas sus fuerzas. Pero el durmiente parecía ser de piedra o estar en cualquier otro lado menos en la habitación. Batería baja, seguramente, aventuró a explicarse el móvil.

De pronto el soñador hizo un ruido, como si empezara a vibrar. A veces, se pueden confundir un estertor de muerte con un simple ronquido. El hombre no volvió a moverse ni a producir sonido alguno.

Ya agotado de tanto cantar y, casi con mitad del cuerpo en el vacío, el celular volvió a callar. Paciente, esperó otro estertor o que la batería del durmiente al fin haya llegado a su nivel de carga mínima para que éste pudiera, al menos, percatarse de su llamado. Esperaba al menos que, como otras veces, estirace el brazo con un gesto de buceo, como de quien sale de un profundo ensueño a brazadas, le cogiese y con los ojos apenas abiertos comprobara quién le había despertado a mitad de la noche.

En silencio, recordaba su reacción al mirar la pantalla. Ese instante en que le tomaba y le acercaba hacia su rostro. La cara cansada y expectante. Sólo ese instante pues dependía mucho del motivo del llamado, su siguiente reacción. El celular recordaba haberse visto estrellado algunas veces y sintió temor. Se prometió a si mismo que no vibraría nuevamente si algún otro mensaje llegaba: no quería ya despertar al hombre.

He is real nowhere man, sitting in his nowhere land, making all his nowhere plans, for nobody; se agolparon las palabras en su boca y no pudo evitarlas. Luego sintió que las fuerzas se le iban y calló: se le había descargado la batería.

Así, dormido, el celular soñó que estaba acostado en una cama, tranquilo; y que nadie venia a despertarle a mitad de la noche.


...........