lunes, septiembre 11, 2006

DESDE MI EXILIO


Que no cuenten conmigo para sus aplausos
Al menos, por esta vez
He decidido alejarme de la piel cuadriculada
Y de las sensaciones de excusa

Que revoloteen los rostros las cuentas
Los ovillos enredados mutuamente y entre sí
Como tantas veces los encuentros y los adioses
No…
…No me tengas ni en tu lista de condenados

Que no cuenten conmigo
Se los vuelvo a repetir
Ni como retrato ni como espejo
Ya no quiero, de momento, caminar a mi lado
Y tampoco quiero andar cargando este rincón en el pecho

3 comentarios:

Enrique Rios Mercedes dijo...

qué te puedo decir, los textos están como deben estarlo, eso implica un apretón de manos y la afirmación más abierta al hecho de que tu poesía es buena, no austera.

Pável dijo...

¿Es este un poema sobre la trascendencia y sus efectos? el hombre que puede verse así mismo como objeto, y el hombre que puede odiarse así mismo como objeto. Trascendencia curiosa que puede llevarle a exiliarse de los otros, y figurarse el exhilio de sí mismo.

Charlie Dalton dijo...

este es un buen poema.