jueves, noviembre 16, 2006

EL ROTULADOR

Juan José colgó su letrero de “SE ALQUILA PARAÍSO EN RUINAS” y cerró la gran reja de hierro oxidado. Antes de que se marchara, le demandé me contara acerca de su armisticio.
Entonces empezó a relatar los detalles sobre su capitulación. De que ahora empezaba un periodo de transición muy duro y que se iría a un desierto personal. Su partida no había sido ni fortuita ni planeada. El hecho era que él, demasiado débil para rendirse totalmente, cometió un error a propósito para capitular so pretexto de haber sido vencido impunemente por aquella mujer. Todo era una mentira, me dijo. Ella también estaba de acuerdo en vencerme.
Los curiosos empezaron a llegar semanas después. Miraban con entusiasmo y hacían planes de remodelación. Mas, cuando preguntaban por las condiciones, se marchaban descontentos. A veces venían hacia mí para conocer algún detalle. Yo accedía siempre por una pequeña propina. En otras ocasiones sólo alquilaban mis servicios y se iban.
Todo esto sucedió por aquellos tiempos en que yo me ganaba la vida haciendo carteles por la módica suma de una historia.

El hombre me miró asombrado.
- Disculpe señor que le haya hecho tantas preguntas acerca de su ocupación. Es difícil encontrar a gente decente en estos días.
Entonces, satisfecho, me entregó las llaves de mi nuevo hogar.

martes, noviembre 07, 2006

BACKSTAGE

En un espacio en blanco habían tres figuras: Tú, lector; Yo, de autor y una tercera a la que ambos convenimos en llamar el Personaje.
El Personaje señaló hacia tu posición y dijo:
- ¡Yo no quiero ser una naranja mecánica ni un payaso o un gladiador!
Miraba hacia ambos lados buscando en nuestros rostros una respuesta mientras continuaba su puesta en escena.
Entre bambalinas Yo frotaba mis manos mirando tu reacción. Cuidadoso en no dejar al descubierto los hilos y disimulando mi voz de ventrílocuo.
Luego, el Personaje se detuvo en un ademán; en un gesto incompleto. Tú mostraste entonces una mueca de aburrimiento.
Todos nos hemos quedado sin saber qué decir ni qué hacer como si se nos hubieran olvidado nuestras líneas.
Él te mira. Yo les miro; esperanzado en que se involucren terminando esta incertidumbre, o que nos cierres el libro en la narices.


COLOFÓN

Tras leer mi propio cuento decidí convertirme en el apuntador.

24

Hay veces en que al limpiar mis cajones, lo hago de una manera tan caníbal que le despojo de mis antiguos tesoros y le obligo a una dieta de documentos y recuerdos. Arrojo papeles, cartas, dibujos y agendas en el basurero de otra época. Al revisar la libreta del 2004, por ejemplo, he recaído en mi manía de deshojar y releer mis días encontrando meses enteros sin ninguna anotación. Pasan agosto, enero, octubre sin indicación alguna. No hice nada. Sólo remotos intentos de encasillar mi tiempo en horarios, en dispersas notas escritas apenas y por obligación ¿Hacia dónde se fueron éstas fechas en blanco? Estarán perdidas para siempre o son el pretexto para el texto de hoy.

de "El Baul de A. L. Terego"

viernes, octubre 20, 2006

INSTANTÁNEA

El observar es crear. Veo a tres hombres alrededor de una mesa discutiendo algún asunto importante. Desde mi situación y debido a mi memoria de capricho, les tomo una foto antes de perder la luz del momento y poder dibujarlo después. Yo no soy un buen dibujante, lo admito. Aun así, luego de lanzar un flash que parece perturbarlos, intento esbozar la escena. Mas debido a esa capacidad humana de la incertidumbre y justo cuando empiezo a trazar las primeras siluetas, ellos se levantan y se van arruinando mi boceto el cual intento terminar apelando al recuerdo fugaz retenido segundos antes tras el visor de la cámara fotográfica. Con mucho esfuerzo logro captar algunos ademanes a la espera de que al revelar la fotografía pueda tenerlos estáticos para la eternidad.
En el cuarto de revelados. Mientras espero al encargado saco de mi bolsillo el borrador que hiciera días antes. Tres hombres siguen allí sentados y charlando alrededor de una mesa. Quién se iba a imaginar que en el transcurso de apretar el disparador ellos ya habían decidido dejar mi esquema incompleto. Sin embargo aquí llega el sobre con las fotos dentro. Cancelo y sólo verifico una esquina para crearme expectativa.
En el bar más próximo. Me siento en una mesa solitaria dispuesto a disfrutar en secreto cómplice de la fotografía. Pero antes de develarla me asalta la curiosidad de compararla con mis trazos previos. Grande es mi desconcierto al no encontrar dicho papel que de seguro dejé olvidado por la prisa y la emoción.
Abandono precipitadamente el lugar. Resignado a comparar las imágenes he sacado del sobre la instantánea y lo único que me ha mostrado es la escena de tres hombres despidiéndose.

miércoles, octubre 11, 2006

VANIDAD FINAL

Seguramente ya me habré marchado
Para cuando el sol amanezca triste
Y la vida haya pasado por nuestras manos

Vanidad Final:
Recuérdame a mi manera

................................................