domingo, noviembre 11, 2007

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Un camión despierta en la calle e inicia su trabajo roncando de pereza, lamiendo de asfalto la vacía avenida. Alfombra negra que hiede mi ventana. Unas aves entran a la escena y dejan sus desperdicios en el inmaculado mar negro. Líneas para el tránsito, me digo. Es justo, ellas también tienen derecho a circular.
El camión vuelve a pasar lento, como un borracho con resaca y ahuyenta a los pájaros. Pero sólo por un momento. Las aves vuelven al ataque y ensucian el asfalto fresco con más furia.

No molestar, palomas trabajando.

2 comentarios:

July dijo...

Saludos desde Monterrey...y tu de donde??....

consumida dijo...

Qué interezante... palomas trabajando. Tanto se dice de ellas... diverdico, corto y muy cierto (al menos para el del camion de limpieza).